Que el ser humano le debe una al mundo animal lo sabemos todos. No es desconocido para la mayoría de la población que el maltrato animal es un mal que hemos de erradicar. Experimentos, tratamientos, pruebas médicas, en muchos casos los animales han sido la primera línea de experimentación con sus consecuentes fracasos.

¿Pero que hubiese pasada si en una de esas ocasiones el primate en cuestión se escapa sediento de venganza? Esa es una de las primeras teorías que nos podemos permitir la licencia de imaginar al empezar la obra de Gabe Cuzzillo, Matt Boch y Bennet Foddy. Simple y directo, sin tutoriales, sin pistas. Escapamos de nuestra jaula y asestamos un brutal golpe al guardia que nos custodiaba. Desmembramientos y sangre, fin. En menos de tres segundos Ape Out se ha presentado sin necesitar ni una sola palabra. A partir de aquí seguid vuestro instinto más natural. Si estábamos presos y cautivos lo que deseamos, por lo tanto es, escapar. Mientras nos alejamos de nuestra jaula empezamos a notar uno de las sensaciones que transmite Ape Out, tensión y estrés.

Siguiendo esa influencia de guion cinematográfico, todo en Ape Out tiene un porqué y una transición definida. En muchos casos la acción no nos dejará ser consciente de esos matices pero cabe destacar el trabajo de Matt Boch con la jugabilidad alrededor de su BSO original. Volviendo al elemento de la tensión y el estrés, una vez golpeado ese primer guardia, el silencio se convertirá en percusión. Baterías y tambores empezarán a percutir nuestro subconsciente como una gota china, empujándonos más y más hacia delante, casi sin tomar consciencia de ello. Ese frenetismo se ve complementado a todos los niveles, haciendo que las mecánicas y dinámicas del juego vibren en perfecta resonancia con ese elemento central de tensión y estrés.

Mecánicas simples, directas y de una eficiencia magistral. En nuestra desesperada huida se nos irán apareciendo infinidad de tropas enemigas que mirarán de poner fin a nuestra carrera hacia el siguiente nivel. A pesar de nuestra envergadura y fuerza física, esas tropas enemigas cuentan con una ventaja considerable, la distancia. Nos tendremos que valer de nuestra única habilidad como primates, la fuerza, mientras que nuestros enemigos no durarán en utilizar todo tipo de armas de fuego contra nosotros. Es a partir de aquí donde empiezan a aparecer las otras dinámicas presentes a lo largo de todo el juego. Nuestra aparente brutalidad física solo será comparable con nuestra fragilidad. Un par de disparos y fin. Por ello, el correr ciegamente hacia delante será, en muchos casos, la peor opción. Aprovechar las paredes, columnas y otros elementos que nos ofrece el diseño de los niveles será clave para sobrevivir. Y el otro elemento para alimentar esas dinámicas basculantes entre frenetismo y planificación nos lo brindarán los propios enemigos. No solo podremos empujarlos para reventarlos (literalmente) sino que podremos retenerlos como rehenes y utilizarlos como escudos humanos o armas de ataque.

Esta mecánica principal ofrece una mayor profundidad de la que, a priori, podría parecer. Toda ella se complementa primero, de los diferentes tipos de enemigos que vamos encontrando conforme avanzamos en el juego. Durante los primeros niveles nos enfrentaremos contra armas clásicas como pistolas o escopetas, pero conforme avancemos el arsenal se irá ampliando dando paso a todo tipo de arsenal. A capturarlos, los enemigos empezarán a utilizar su arma, pudiendo hacer uso en nuestro beneficio, algo que se antoja imprescindible en la mayoría de niveles. Acto seguido lo podremos empujar contra sus propios compañeros, usarlo como escudo humano o simplemente estamparlo contra cualquier superficie del escenario para darle muerte. Esta mecánica nos empujará a un bucle infinito repleto de matices, convirtiéndose en la verdadera piedra angular de Ape Out, brindando una jugabilidad realmente satisfactoria. Sí, si tuviésemos que definirla en una palabra sería esa, satisfacción.

Esa agilidad y velocidad responde de una forma bastante correcta al control. Un estilo de control twin-stick que facilita mucho su minimalista curva de aprendizaje pero que en algunas ocasiones no ha sido todo lo precisa que necesitaríamos. Cabe decir que la versión que hemos utilizado para este análisis es la de Nintendo Switch donde el juego técnicamente luce de notable tanto en su versión portátil como de sobremesa.

Y aún no hemos hablado de su estética, uno de sus principales atractivos. Esa vista área tan característica junto con su acción frenética y brutal puede transportarnos a vivencias pasadas de la obra de Jonatan Söderström y Dennis Wedin. Sin embargo, Ape Out tiene suficiente personalidad como para brillar con luz propia. El diseño artístico minimalista de la mano de Bennett Foddy no solo le da una singular personalidad, sino que permite una acción ordenada y fácil de identificar en todo momento. Le siguen pequeños detalles como la forma de presentar el nombre de los niveles, integrados en los propios niveles muy al estilo Tarantino y en español, o la propia estructura del juego.

Ape Out is a top down action game about a gorilla escaping captivity, one that also is about jazz and freedom.

Los diferentes mapas se estructurarán por discos de vinilo juntos con sus respectivas caras A y caras B. Además, una vez superados podremos tener acceso a niveles de dificultad más elevados que alargarán de una forma orgánica la duración del juego. Por el contrario, si decidimos centrarnos únicamente en la aventura principal la propuesta global puede quedarse algo corta y pudiéndose acabar en pocas horas.

Decimos orgánica desde el buen y el mal sentido de la palabra. Buen sentido porque la ubicación de los enemigos a lo largo de los niveles es aleatoria, cosa que hace que una partida nunca sea igual a la anterior. Pero, en el mal sentido, porque esta aleatoriedad es, en muchas ocasiones, el factor que determina poder superar ese nivel en el que llevamos fallando decenas de veces.