Durante la última década, la cultura pop ha estado en medio de un renacimiento de la fantasía épica. Desde prestigiosas series de televisión como Juego de Tronos hasta dibujos animados de todas las edades, como She-Ra y las Princesas del Poder, hasta el explosivo resurgimiento de juegos de mesa como Dungeons & Dragons gracias a los podcasts y las transmisiones en vivo, el público de todo el mundo tiene hambre de espadas y brujería. La escritora Marjorie Liu y la galardonada artista Sana Takeda nos han sorprendido desde el 2015 con la serie Monstress de Image Comics, donde presentan su propia fantasía épica mezclando los clásicos tropos de superhéroes, el estilo de acción manga y la expansión del mundo en un envoltorio nuevo.

En la superficie, Monstress (edita Norma Editorial en España) es la historia de una adolescente llamada Maika Halfwolf, que es lo que se conoce como una “Arcánica”, una especie de criatura mágica con características que se prestan tanto de humanos como de animales. Maika tiene la suerte de que pasa completamente como humana, pero a otros arcánicos no les va tan bien, ya que tienen de todo, desde alas de plumas gigantes hasta orejas y colas de zorro. Esto es es un problema, dado que los arcánicos son cazados como alimento y vendidos como esclavos por la “Cumaea”, una orden de brujas que obtienen su poder al consumir carne de arcánico. Como era de esperar, arcánicos y cumaea han estado en guerra unos con otros durante cientos de años, y Maika está atrapada en el medio, dispuesta a liquidar a Cumaea, quien asesinó a su madre.

Pero hay un problema en el plan de venganza de Maika. Su cuerpo, o, más específicamente, el muñón de su brazo izquierdo cortado, está poseído por una criatura gigante del tipo ‘Dios Antiguo’ que puede emerger y hacerse cargo si Maika no la “alimenta” con su energía o la de sus compañeros arcanos. El dios está vinculado mentalmente con Maika, lo que la hace tremendamente poderosa y peligrosa, pero el costo y el riesgo potencial para cualquiera de los aliados de Maika es casi demasiado grande para hacer que ese poder valga la pena.

Las historias sobre extraños perseguidos no son exactamente nuevas en los de cómics occidentales: los X-Men básicamente definieron el género para una generación a través de metáforas difíciles de perder sobre los mutantes que desafían el status quo establecido por los humanos, pero donde Monstress sobresale es en llevar esa metáfora a su próximo extremo lógico. La guerra entre los Arcánicos y el Cumaea resonará en los fans de Marvel tanto como con sus épicas favoritas de X-Men, pero esto se logra al entender su naturaleza. Tanto arcánicos como Cumaea tienen un poder innato para ellos mismos, ya sea como magia o como mutación física, y ambos se ven reforzados por la burocracia y los sistemas políticos desarrollados por sus respectivos reinos. Los arcánicos son diferentes a los mutantes en que no son odiados ni temidos por los Cumaea, sino que son apreciados y cazados, y los Cumaea son diferentes a los humanos en el sentido de que dependen de sus propias habilidades mágicas para asegurar su superioridad.

Por supuesto, estas pequeñas diferencias también constituyen una cantidad casi infinita de espacio gris entre ambos lados. Podría decirse que los arcánicos son los héroes, aunque solo sea porque Maika la protagonista es una arcánica, pero ninguna de las partes tiene las manos limpias, algo con lo que Maika lucha para hacer frente mientras emprende su viaje. Esto agrega otra capa de complejidad a la ya sofisticada narrativa de Monstress, que ofrece posibilidades infinitas para nuevas revelaciones y arcos de personajes. El potencial de revelación acerca de quién está en lo correcto y cuáles pueden ser sus motivaciones reales agrega un nivel de matices que parece similar a las novelas de fantasía épica más clásicas.

Créditos: Norma Editorial

Pero eso no significa que Monstress sea una historia demasiado compleja. Se las arregla para evitar ser demasiado densa al resaltar de manera cómica los errores de Maika como heroína. Ella es todo menos una protagonista tradicional y su viaje es todo menos valiente. Es egoísta, malhumorada, generalmente burda, reacia a confiar en nuevos aliados y rápida en juzgar a nuevos enemigos. Su mal genio y su comportamiento grosero se ven atenuados por su compañera inesperada, Kippa, una jovencita arcánica con aspecto de zorro, que evoluciona hacia una especie de compás moral para la sangrienta cruzada de Maika. La inocencia de Kippa proporcionan un contrapunto perfecto, frecuentemente hilarante, a la maldad de Maika. Y su costumbre de abrazar su cola de zorro gigante y esponjosa como una manta de seguridad es simplemente adorable.

Estilísticamente, Monstress toma prestados elementos del manga y el anime japoneses, combinando los diseños de personajes y mundos con un sabor vibrante y casi tradicional que parece algo así como la Princesa Mononoke. El esfuerzo claro que tanto Liu como Takeda han puesto en el desarrollo de la rica historia que refuerza a Monstress le da un alcance y escala masivos, comparables a las series de manga semanales que cuentan con grandes lanzamientos y recuentos de capítulos astronómicos, aunque Monstress tiene actualmente un total de 18 entregas, que ahora están empaquetadas en tres volúmenes. Se siente cinematográfico de la misma manera que lo hace el mejor manga, bailando con gracia entre la acción de alto octanaje y el profundo conflicto interpersonal con el tiempo justo para respirar entre ambos.

Créditos: Norma Editorial.

El resultado final es una historia que encaja a la perfección entre las líneas de los géneros del cómic, al mismo tiempo que mantiene el impulso dramático de las mejores historias clásicas de fantasía épica. Desde su magnífico estilo hasta los tropos de superhéroes modificados, Monstress ha logrado encontrar lo mejor de cada mundo del que ha tomado prestado y convertirlo en algo más grande que la suma de sus partes.